El Rottweiler es una de las razas más antiguas. Su origen data desde los tiempos de los romanos. Se les utilizaba como perros de protección y conducción de ganado. Estos perros se fueron mudando con los romanos más allá de las regiones alpinas, donde protegían a la gente y conducían el ganado.

Su nombre proviene de Rotweil, municipio que se encuentra en una colina en la orilla del Río Neckar, en Wurttemberg, al sur de Alemania. En la región de Rottweil, estos ejemplares se cruzaron con los perros nativos, de los cuales surge una mezcla. A partir de entonces, la tarea principal del Rottweiler fue la de cuidar y conducir ganado mayor y defender a su amo, así como sus posesiones. Su nombre “perro carnicero de Rottweil” lo obtuvo por la antigua ciudad imperial de Rottweil. Los carniceros lo criaban sólo de acuerdo a su rendimiento y utilidad. Fue así como, al paso del tiempo, se formó una raza de protección y conducción inmejorable, a la que también se le encontró utilidad como perro de tracción.

Al Rottweiler se le atribuye crédito considerable por ayudar a cambiar el mapa y las razas de Europa. Por supuesto, el papel del Rottweiler en estos cambios fue solo involuntario; no obstante, si no hubiera sido por él, los ejércitos romanos no hubieran sido capaces de atravesar los Alpes e invadir Europa Central.

Cuando a principios del siglo XX se buscaron razas caninas para el servicio policíaco, se le hicieron pruebas al Rottweiler. Se demostró rápidamente que este perro era perfectamente apto para tareas del servicio policíaco. Es por eso que en 1910 se le nombró oficialmente como perro policía. La crianza del Rottweiler origina una raza fuerte, muy vigorosa, de color negro, con marcas café-rojizas delimitadas, que a pesar de su apariencia totalmente enérgica, no deja de ser noble, siendo muy apropiado como perro de protección, compañía y utilidad.
Nº afijo 012264